Los límites del softactivismo

Los límites de este “softactivismo”

Publicada el sábado 23 de agosto en el Suplemento Sábado de La Nación

“Eso es softactivismo”, me dijo un aguerrido activista de derechos de internet refiriéndose a quienes, sin dejar la comodidad de su sillón, se jactan de luchar por causas justas o políticamente correctas. Sucede que, para los militantes más comprometidos, la disputa real se da con el cuerpo. Salir a la calle, participar junto con otros en un debate, construyendo o destruyendo leyes, o dedicando tiempo (cuerpo que se gasta) en estar con otros que lo necesitan. El me gusta de Facebook, el faveo de Twitter, la firma en change.org, dicen los más comprometidos, está bien, pero tiene límites.  Sigue leyendo

Concentración y medios sociales: ¿Quién decide qué vemos?

A propósito de la censura de la baja del video de la decapitación del fotoperiodista James Foley, con razones válidas, por parte de YouTube y Twitter, Dan Gillmor y Glenn Greenwald discuten estos días el poder de las empresas de contenidos sobre lo que vemos y dejamos de ver:

- “The New Editors of the Internet”, por Dan Gillmor para The Atlantic.

- “Should Twitter, Facebook and Google executives be the arbitrers of what we see and read?”, por Glenn Greenwald para The Intercept.

“No lo hemos discutido todavía como sociedad”

El autor del experimento de emociones de Facebook admite, en esta nota de The Atlantic, que todavía no se sabe mucho del algoritmo, “una cosa rara, que la gente no entiende”. Y va más allá: no sería razonable esperar un consentimiento informado sobre los experimentos en línea.

“Es una cuestión de confianza en torno a las nuevas tecnologías”, continuó, “Se remonta a Sócrates y su desconfianza en el alfabeto, [la idea de que] la escritura nos llevaría a un sin sentido … Es el mismo miedo, creo . “Porque no puedo verte, te me vas a manipular, vas a engañarme. ‘Podría haber una conexión allí donde hay un problema de confianza más grande alrededor de la tecnología “. Por ahora, dice Hancock, él sólo quiere comprender mejor la forma en que la gente piensa acerca de los algoritmos. Comprender expectativas para averiguar las formas éticas de juguetear con los flujos de información que les llegan.

Tranqui, Hancock…

Pasando revista - Invierno (del Sur) 2014

Wired - Snowden, el hombre más buscado del mundo.

The Atlantic - La publicidad, el pecado original de internet.

The New York Times - Morozov le pega unos bifes a Internet.org.

The Atlantic - El eterno miedo a la balcanización de internet, reloaded.

El País - Google y el derecho a saber, Morozov again.

The New York Times - Janier, sobre el estudio de manipulación de emociones de Facebook.

Snowden, por Platon.

Snowden, por Platon Antoniou.

Uno más

Terminé el segundo capítulo del libro, tal vez el más difícil. Pero también el más lindo hasta ahora. Quiero que el libro salga ya. Es un gran libro, lo está siendo, en gerundio, mientras lo escribo. No me da verguenza decirlo, no quiero falsa humildad.

El capítulo se trata de infraestructura: de cómo internet sale del mar (lo que conté en el capítulo 1) y va recorriendo distintos lugares de la ciudad hasta llegar a nuestras casas. Para contarlo, fui a obras de instalación, datacenters (muchos) y hablé con (más) ingenieros. También, recorrí la ciudad con otros ojos, los de una antropóloga urbana de la tecnología. Descubrí cosas, aparatos, me divertí, y lo cuento.

En el medio, explico por qué la industria de las telecomunicaciones está tan concentrada. Hablo, uno por uno, de los dueños de internet. Hablo de la historia de las telecomunicaciones, los saltos tecnológicos, las leyes que permiten que ese mundo hoy sea así. Hablo de los seres humanos que construyeron la Red, los de la primera generación y los nuevos, los Zuckerberg, los contenidos.

Es larguísimo, pero con mi editor capo, Federico Kukso, y con miles de horas de escritura, quedó con un ritmo genial.

El capítulo que viene es la guerra, la política. El TEG de los conflictos actuales de internet. Hermoso, también.2014-06-07_16.36.03