Entrevista a Norberto Berner sobre la Cámara Argentina de Políticas de Internet

Publicada en Viernes Ámbito, 16 de mayo de 2014.

Entrevista al secretario de Comunicaciones, Norberto Berner

EL PLAN DEL GOBIERNO PARA REGULAR INTERNET

Casi en simultáneo con el lanzamiento de la licitación del espectro de telefonía móvil 4G, el gobierno se apresta a dar otro paso de alta significación para el mercado de las comunicaciones. El secretario Norberto Berner anunció hace días la creación de la Comisión Argentina de Políticas de Internet (CAPI), para “elaborar una estrategia nacional sobre” la web “y su gobernanza”. Sobre el futuro de la Red en el país, la responsabilidad de los prestadores, el dominio del mercado, el papel de Google y Facebook, y el uso de datos confidenciales o privados, Berner habla por primera vez.

Por: Natalia Zuazo

Viernes: El 23 de abril, el día de apertura de Net Mundial, se anunció la creación de CAPI. ¿De quién surgió la iniciativa?

Norberto Berner: De una necesidad, de un problema. No teníamos dónde discutir algunas cosas, por ejemplo, cómo implementar el Ipv6 (un nuevo protocolo de direcciones de internet). Hay que dar estándares comunes, a Nic.ar, a los licenciatarios de telecomunicaciones, a la CNC, para que controle. Y también para reunirnos y llevar posiciones comunes a los foros donde se debate la gobernanza de internet.

V.: ¿Cuál es la agenda para la primera reunión de CAPI?

N.B.: La primera reunión es más para escuchar, hablar sobre Net Mundial y el documento que se aprobó en San Pablo. Sobre cómo jugaron los países, cómo se dio vuelta Estados Unidos con la neutralidad y cosas por el estilo. Vernos las caras y conocernos. Una tarea fundamental de CAPI es analizar los documentos que se debaten en los foros internacionales de gobernanza de internet donde participa la Argentina.

Sigue leyendo

Neutralidad, FCC, la próxima brecha

 

Algunas notas sobre el plan de la Comisión Federal de Comunicaciones, el regulador de telecomunicaciones de Estados Unidos, para permitir a los proveedores de internet cobrar a los usuarios de las empresas por acceso “premium”.

  1. Cory Doctorow (@doctorow) dice que el plan de la FCC es anti innovación, anti democracia y anti justicia
  2. Tim Wu (@superwuster) dice que es una regla discriminatoria de Internet, tan desigual que cambiará profundamente a la Red como plataforma de libertad de expresión e innovación nyr.kr/1lJvio8
  3. Lee Fang cuenta como los ex abogados de Comcast y Verizon ahora manejan la FCC bit.ly/1k5iGGS (vía Nch Román).

 

 

 

#NetMundial: “Esto es House of Cards”

netmundial+snowden“Esto es House of Cards”, me decía un funcionario de un organismo de Internet ayer en un pasillo del Hyatt de San Pablo durante Net Mundial. El comentario venía a cuento de una nota que comentábamos donde alguien, con mucho optimismo, hablaba de una “constitución universal” de Internet, casi en términos kantianos, con aires de Naciones Unidas de 1950, ese espíritu donde vamos a ponernos de acuerdo porque todos amamos Internet.

Pero no. No todos amamos Internet. O al menos no de la misma forma. Para algunos, es una herramienta de trabajo. Para otros, además, puede ser de militancia. Para otros, sólo un medio que le facilita cosas en la vida. Y para otros, una forma de ganar plata. Mucha plata.

Por eso no hay que tomar a encuentros como #Net Mundial como buenas voluntades buscando consensos mágicos. Es una utopía del estilo de los que creen que el Estado va detrás de la gente a poner de acuerdo las cosas, la idea liberal clásica, y no una instancia donde se dirimen conflictos, las instituciones después deciden (con su ideología, porque tienen) y después seguimos luchando, adentro o afuera. Política y pragmatismo: esa regla también funciona para las luchas de Internet, en estos foros.

Pero también, militancia, activismo. Lo demostró la sanción de la ley de Marco Civil de Internet en Brasil, pero también las acciones reivindicando a Edward Snowden durante el discurso de apertura de Net Mundial, o el homenaje a Aaron Schwartz del día anterior, en el marco de #ArenaNetMundial, un foro “paralelo”, en el Centro Cultural San Pablo, abierto a la comunidad, donde ocurrieron charlas más que interesantes con Jake Appelbaum, Sergio Amadeu, Roy Singhman o Julian Assange.

“¡Le deberíamos también agradecer a Edward Snowden!”, gritó ayer un activista en la ceremonia final de cierre, después de la lectura de la Declaración de San Pablo. Y, en un punto, tiene razón. ¿Quién puede negar que todo esto tomó un estado público de mayor preocupación, se hizo un poco más masivo, con la noticia del espionaje de la NSA? Nadie, de la misma forma que nadie negaría la influencia de Assange en nuestra percepción del secreto y las manipulaciones mediáticas actuales. Por supuesto, de un lado y del otro, había gente (mucha, y muy comprometida) trabajando en estos temas, en regularlos o no, desde hace tiempo. Funcionarios de organismos internacionales y activistas por los derechos de Internet, que no nacieron a su lucha con Snowden. Los funcionarios hacen su trabajo: crear documentos como los de ayer, más orientados al consenso, reunirse, hacer que algunas cosas técnicas estén organizadas. Los activistas presionan para que en esos documentos no haya sólo consenso y también haya derechos, no sólo los actuales, sino los que vamos a necesitar a futuro para evitar abusos de los gobiernos o de las empresas. Y las empresas, que en el caso de Internet son más bien corporaciones, hacen su parte: participar para seguir ganando plata (podemos distinguir algunas pequeñas empresas o proveedores de Internet que también apuestan a la innovación, sí, pero en estos foros lo que importa son los peces grandes). Old story.

En esos conflictos, y en la Declaración de San Pablo de ayer, se vio que el gran conflicto donde no nos estamos poniendo de acuerdo es el de la neutralidad. Si no nos ponemos de acuerdo es porque allí está el problema. Hasta último momento, los activistas (“la sociedad civil”) discutieron, presionaron, pensaron en abandonar la sala, y al final subieron al estrado y se quejaron de esto: la palabra neutralidad no está mencionada en el documento. En temas de privacidad, el documento final avanzó bastante más respecto del borrador, y dice que la vigilancia puede ser responsabilidad de actores privados o estatales y que limita la confianza en Internet. En el primer texto no responsabilizaba a nadie en particular, y eso fue un avance. Pero, por otro lado, la presión del sector privado hizo crecer el punto de “Responsabilidad de intermediarios”, donde se vuelve con la idea de que no son legalmente responsables por actividades ilegales y que tienen que seguir siéndolo para que la Internet siga creciendo, en un ambiente creativo y empoderar el conocimiento y blablaba. En ese párrafo también hay peligros. Y, sobre todo, grandes desafíos para las organizaciones en seguir incidiendo localmente para que en cada país las empresas también sean responsables. El camino nacional es el que seguramente termine protegiendo lo que los foros internacionales, por suma cero, no abarcan.

También, una anotación sobre el “roadmap” de la transición de las funciones técnicas. En ese aspecto la discusión pareció y probablemente es bastante más cerrada. Parece que quienes tienen esas decisiones en manos desde hace 20 años las seguirán tomando. Pero allí también hay conflictos, que se ven cerrados o menos discutibles por “conservar la estabilidad de Internet”, pero que existen y van a seguir existiendo.

Tres días después, yendo del lujo del Hyatt a las gradas del Centro Cultural San Pablo, hablando con unos y otros, queda la emoción y la certeza de estar siendo parte de algo en construcción, y por eso siempre emocionante. En eso, me reconozco optimista por la negociación, por la arena de debate, por la adrenalina de ver a la gente discutir, si es con un poco de gritos y pancartas mejor (porque al final, sepan la verdad, todos toman un café o un trago en algún lado y se hacen chistes). No soy tan optimista en algunas cosas del futuro de Internet, sobre todo en que nunca se consiga una verdadera universalidad. El miedo es un escenario de burbujas de usuarios con distintos accesos, en un mercado oligopólico, con menor acceso en algunas zonas geográficas, o con mucho acceso en otras pero muy vigilados y con sus vidas privadas a la mano de las corporaciones. Como dice un amigo de mente brillante, si seguimos entendiendo la tecnología como “electrodoméstico”, esto puede pasar y va a ser cada vez peor. Por eso, yo voto por tomar la tecnología como un House of Cards, como un derecho más a luchar, aunque sea en los ámbitos más alfombrados para hacernos sentir cómodos.

Entrevista a Rodrigo de la Parra, VP de ICANN para América Latina

DE LA PARRA: “Internet es el invento colaborativo más grande de la humanidad”

Publicada en Viernes Ámbito, 25 de abril 2014.

Rodrigo de la Parra está de viaje el 35 por ciento del año. Alguna vez hizo la cuenta y la tiene, siempre actualizada, en la cabeza. El llamado de Viernes lo encuentra en Singapur, cumpliendo su rol de vicepresidente para América Latina de la ICANN (Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números), una organización con sede en California, pero con presencia multinacional que se encarga de gestionar algunas funciones técnicas, pero vitales para internet, como asignar las direcciones IP y administrar los servidores raíz, una especie de guía telefónica de internet mundial. Mexicano de nacimiento, De la Parra trabaja hace veinte años en gobiernos y organizaciones internacionales en temas de gobierno de internet, pero 2014 seguramente será uno de los años más agitados de su carrera. El diálogo con el viajero De la Parra tuvo lugar poco antes de la reunión NetMundial que terminó anoche en Brasil, convocada especialmente por Dilma Rousseff.

Por: Natalia Zuazo
Viernes: El 14 de marzo, el Gobierno de Estados Unidos anunció que va a comenzar a transferir funciones a la comunidad internacional, confiando gran parte del proceso a la ICANN, la organización de la que usted es el responsable para América Latina. ¿Cuáles son los antecedentes de este anuncio, que todos calificaron de histórico?

Rodrigo de la Parra: Como es sabido, internet surge en los Estados Unidos. En 1998, se crea ICANN y se hace un contrato para que esta organización se hiciera cargo de ciertas funciones. Eso es un primer intento de globalizar. Antes, el que se hacía cargo de esas funciones era el Gobierno de Estados Unidos. Después de 15 años, el Gobierno decidió dejar el contrato sin efecto para empezar un diálogo, que está pautado para septiembre de 2015, donde nos encarga a ICANN un proceso multisectorial, donde invitemos a todos los interesados para decir cómo debe ahora ser sustituido el rol que tenía el Gobierno de los Estados Unidos sobre internet. En este proceso es importante el lugar que hoy tiene ICANN, que comenzó siendo una organización más pequeña y con el tiempo ha ido creciendo y madurando. Hoy tenemos presencia en todas las regiones y procesos muy serios de trabajo.

Sigue leyendo

Glaser: “Necesitamos una internet menos dependiente de EE.UU.”

Mi nota publicada hoy en Ámbito.

ENCARGADO DE LA RED EN EL GOBIERNO DE BRASIL

GLASER: “Necesitamos una internet menos dependiente de EE.UU.”

Hartmut Richard Glaser recibe el llamado de VIERNES en su oficina paulista como secretario ejecutivo del Comité Gestor de Internet de Brasil. Glaser, eminencia mundial en el tema, será el anfitrión este mes de NetMundial, una reunión de funcionarios, instituciones, empresas y sociedad civil que se propone elaborar los principios del “gobierno” de la red hacia el futuro. La convocatoria, a cargo de Brasil, no es casual: tras las revelaciones de Edward Snowden, Dilma Rousseff lideró las voces en contra de la vigilancia masiva, mientras el Congreso trata el marco civil de internet.

Por: Natalia Zuazo

Viernes: NetMundial es una reunión que convocará a los máximos actores de internet para debatir sobre su gobernabilidad. ¿Podría explicarnos en qué consiste ese ecosistema de instituciones y procesos de decisión sobre la red a nivel global?

Hartmut Glaser: Internet está en manos del Gobierno norteamericano porque ellos fueron los primeros en desarrollarla, en usarla para fines académicos y militares. A finales de los años 90, en 1998, delegaron algunas funciones en una institución sin fines de lucro llamada ICANN (Internet Corporation for Assigned Numbers and Names), que se encarga de administrar los nombres de dominio: .br en Brasil, .ar en la Argentina, .fr en Francia. También se ocupa de los números IP, que son los identificadores únicos para la internet mundial, es decir, los números que identifican la computadora que está conectada en la red. El resto, el tráfico, los contenidos, lo que circula en internet está en cables de compañías de telecomunicaciones. Sucede que este sistema funcionó de esta manera durante casi veinte años, pero la comunidad internacional empezó a reclamar que otros países también participen en la gestión de internet. Se empezaron a convocar reuniones donde participan distintos actores de la gestión la red, entre ellos gobiernos, instituciones, empresas y organizaciones, para discutir justamente la gobernanza de internet, en una gestión más consensuada por todos.

V.: El año pasado Edward Snowden reveló los detalles del espionaje del Gobierno de Estados Unidos a través de la NSA. ¿Cómo afectó la noticia en medio de este proceso?

H.G.: Después de conocer que los norteamericanos estaban realizando tareas de espionaje de muchos países, incluido Brasil, nuestra presidenta, Dilma Rousseff, manifestó su descontento en la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, el último septiembre, proponiendo una serie de principios para el uso de internet. Pero esto también repercutió en otros espacios internacionales. La propia ICANN estuvo muy molesta porque muchas veces fue nombrada como responsable por problemas que no eran de ICANN, sino del Gobierno de Estados Unidos. Luego, el CEO de ICANN, Fadi Chehadé, vino a Brasil a visitar a la presidenta y los dos acordaron hacer este evento que hoy llamamos Net Mundial.

V.: ¿Cuáles serán los ejes de la reunión?

H.G.: Discutiremos dos puntos principales. El primero, acordar un mínimo de principios que todos podamos aceptar para internet. Entre ellos, el principio de neutralidad de la red, es decir, que no se puedan tratar o cobrar distinto los contenidos por su procedencia o uso de ancho de banda, sino que todos sean tratados igual. Otro es la imputabilidad de la red, que significa que no podemos culpar a internet por nada en sí misma, como medio en sí. En términos de privacidad, hay que poner un gran énfasis en que los datos que circulan no deben ser publicados o usados para algún interés de terceros. Y otro principio es la universalidad de la red para todos los ciudadanos. El segundo punto a tratar es cómo podemos transformar la gobernanza de internet en algo más global. En este sentido, queremos proponer una secuencia de trabajo de aquí a tres o cinco años que permita tornar a internet algo más amplio, más global, no tan dependiente de un único país. Tenemos que definir ese camino.

V.: El marco civil de internet es un proyecto de ley (ndr: al cierre de esta edición, se había aprobado en Diputados y esperaba sanción completa en Senadores) calificado como modelo por la comunidad internacional de internet. ¿Podría hablarnos de su gestación?

H.G.: En Brasil, en el Comité Gestor de Internet, del cual soy secretario ejecutivo, propusimos tres principios para el uso de internet en un documento público, que fuera la base de nuestras acciones. A esos principios los llamamos angulares y dijimos que sobre eso no íbamos a discutir, que eran la base mínima de nuestra acción. Esos principios fueron usados por la Fundación Getulio Vargas para una consulta pública, con miles de propuestas y debates, intercambiando ideas entre numerosas organizaciones. El resultado luego fue enviado al Ministerio de Justicia de Brasil, que preparó una propuesta de una ley. El marco civil es eso: derechos y principios básicos de internet para Brasil. No es una propuesta de cómo hacer negocios con internet ni para criminalizarla. Fue pensado para ayudar a la Justicia en el caso de dudas, cuando se planteaba algún problema legal o jurídico relacionado con internet. El proyecto tuvo muchísimas modificaciones, cambios de comas, palabras, pero logró un consenso. Sin embargo, las compañías de telecomunicaciones mostraron su preocupación, particularmente en el punto de neutralidad de la red.

V.: ¿Qué dicen las empresas y qué sostienen ustedes?

H.G.: La neutralidad de la red para nosotros es un punto muy importante. Todos los datos que pasan por internet deben ser tratados de una forma igual. Esto significa que si yo tengo un ancho de banda de cinco megas, no importa si estoy jugando on line, hablando por Skype o lo que sea, no se debe controlar el ancho de banda ni cobrar un valor especial porque yo esté usando más o menos. Pero las empresas de comunicaciones tienen algunas veces intereses comerciales, y plantean que ante determinado servicio tienen que cobrar un valor especial. Y ahí es cuando estas empresas ven un riesgo en el marco civil. Nosotros no podemos cambiar la opinión de los diputados, pero tenemos la esperanza de que los congresistas van a apoyar algo que es para la mayoría de los usuarios, no para un grupo o sector económico.

V.: ¿Las compañías de telecomunicaciones están presionando sobre los legisladores para no aprobar el marco civil?

H.G.: Las telco tienen relaciones, obviamente. Hay grupos de presión sobre los congresistas para no aprobar la ley.

V.: Si se aprueba la ley de marco civil antes de NetMundial, ¿qué precedente sentaría?

H.G.: NetMundial es para discutir temas mundiales, no de Brasil. Pero claro, nos están mirando porque tenemos este marco civil en el Congreso. Lo importante es que no estamos buscando el apoyo de otros países por un problema que pueda tener Brasil con el espionaje local. La discusión es más amplia. Queremos principios globales. Porque los datos pasan por cables, no están en un solo país, van viajando.

V.: ¿Qué piensa entonces de la idea que planteó Brasilia para almacenar los datos locales sólo en servidores locales?

H.G.: No resuelve nada tener los datos en Brasil porque igual van caminando por cables internacionales. De todas formas, eso es algo de soberanía nacional de cada país y así se tiene que resolver.

V.: El 14 de marzo también se anunció que la IANA, la institución de Estados Unidos que asigna los números de internet, va a comenzar a ceder algunas funciones a la comunidad internacional. ¿Cómo evalúa este paso?

H.G.: Son los primeros pasos, pero muy importantes, porque Estados Unidos está dando la señal de que está dispuesto a flexibilizar la administración de internet, que hasta el momento estaba bajo el control de un único país. Por la presión internacional, por la Net Mundial, los norteamericanos están dando una señal. Eso era exactamente lo que queríamos con NetMundial. Es un inicio muy positivo para el evento.

V.: Y Brasil está ocupando un lugar muy importante en el debate sobre el futuro de internet.

H.G.: Brasil está iniciando un juego nuevo. Estamos intentando participar del cambio en la gobernanza de internet. Como consecuencia de la forma en que Dilma Rousseff fue involucrada en el espionaje de la NSA y su manifestación contraria a todos estos seguimientos, decidimos iniciar una negociación de alto nivel con otros países. Tenemos el apoyo de muchos y estamos invitando a todos. Queremos discutir de igual a igual cómo resolver los problemas de internet, que hoy es una herramienta muy potente y muy buena. Pero también tiene un lado negativo, y queremos aprovechar su lado positivo como medio de inclusión, de información, de educación, para cambiar la situación de muchos países y fomentar con esto la participación de cada vez más personas.